Administración de Empresas (Teoría de las organizaciones) El taylorismo y el nacimiento del estudio de la administración de empresas.

El taylorismo y el nacimiento del estudio de la administración de empresas.

Resumen · 15 min de lectura

Optimiza la producción con el Taylorismo: Aumenta la eficiencia y la productividad Descubre los principios del Taylorismo, una filosofía de gestión que revolucionó la industria. Aprende cómo aplicar la división del trabajo, la estandarización…

TAYLORISMO

A comienzos del siglo XX, las fábricas estaban cambiando rápidamente. La Revolución Industrial había provocado un crecimiento acelerado de la producción y las empresas se habían vuelto cada vez más grandes y complejas. Se producía más en menos tiempo, pero los empresarios todavía no tenían una forma clara de organizar y administrar todo ese caos.

Al mismo tiempo, aparecían grandes compañías y empresarios que marcarían la historia económica, como John D. Rockefeller con Standard Oil. En esos mismos años comenzaba a crecer otro gigante que sería fundamental para la evolución de la producción industrial: Henry Ford.

En este contexto aparece Frederick Taylor, revolucionando la administración al desarrollar una nueva forma de organizar el trabajo que buscaba encontrar la manera más eficiente de realizar cada tarea. Su propuesta dio origen al Taylorismo o Administración Científica, la primera teoría de administración moderna y una de las que más influyó en la organización de las empresas durante el siglo XX. Y más de cien años después, muchas de sus ideas todavía perduran.

En este artículo vamos a conocer sus principales ideas, cómo se aplicaron en las fábricas y cuáles fueron sus aportes y críticas.

¿Qué es el taylorismo? La creación de la Escuela de Administración Científica

El Taylorismo desde sus inicios tuvo una visión muy clara de en qué aspectos de la administración iba a hacer énfasis. Taylor pretendía hacer de la administración una ciencia capaz de crear leyes y principios de aplicación que pudiesen ser usados dentro de cualquier empresa. Para ello centró sus estudios en la medición y la observación de cómo se realizaban las tareas en el nivel operacional, con la intención de conseguir la máxima eficiencia en el trabajo del operario.

El trabajo de investigación de Taylor llevó muchos años. Comenzó como obrero en una fábrica de Filadelfia, Estados Unidos, y poco a poco fue creciendo dentro de la misma mientras completaba sus estudios de ingeniería. Así fue como, entre otras cuestiones, detectó que los operarios podían tener un rendimiento mayor al que tenían y comenzó sus estudios, que se dividieron en dos perío

Primer período de estudio del taylorismo: El estudio de métodos y tiempos

La primera parte de su estudio la inició en 1903, cuando su foco de investigación estuvo centrado en las técnicas a utilizar para racionalizar el trabajo del operario.

Taylor realizó el minucioso trabajo de analizar las tareas de cada obrero, descomponiendo sus movimientos y procesos de trabajo, racionalizándolos y perfeccionándolos gradualmente. Este trabajo recibió el nombre de “estudio de métodos y tiempos”.

Dicho estudio consistía en ponerse con un reloj en la mano y cronometrar el tiempo que se tardaba en realizar una tarea, observando simultáneamente cómo se ejecutaba. De esta manera, Taylor podía hacer las rectificaciones necesarias para mejorar el proceso y lograr que el trabajador produjera lo máximo posible en el menor tiempo posible.

Luego de un largo período de estudios, Taylor concluyó que:

  • Si el operario más expeditivo y dispuesto a producir más tenía el mismo salario que otro más holgazán y negligente, perdería el interés por su trabajo y empezaría a producir menos de lo que su potencial le permitía, total ganaba lo mismo.
  • La administración debía perseguir como objetivo tener bajos costos unitarios de fabricación y, para ello, había que aplicar métodos científicos, formulando principios y procesos estandarizados que pudiesen ser aplicables en cualquier empresa.
  • Los empleados debían ser instruidos científicamente para perfeccionar sus aptitudes, de manera que pudieran ejecutar su tarea y cumplir con la producción normal esperada.
  • De lo anterior también se desprende que los empleados debían ser colocados científicamente en puestos donde las condiciones y los materiales de trabajo permitieran alcanzar dicha producción normal.
estudio de metodos y tiempos

Segundo período de estudio del taylorismo: La administración científica

Ya en 1911, Taylor publicó su libro “Principios de Administración Científica”, en el cual exponía que la racionalización del trabajo del operario tenía que estar acompañada de una reestructuración general de la empresa que la hiciera coherente con la aplicación de sus principios.

En ese libro Taylor planteó que las empresas de esa época padecían de tres males:

  1. Que los operarios eran vagos por naturaleza y que reducían a propósito su capacidad productiva hasta un tercio de su potencial.
  2. Que los gerentes desconocían los procedimientos y metodologías de trabajo y el tiempo necesario para ejecutarlas.
  3. Que existía una falta de uniformidad en los métodos utilizados para ejecutar los trabajos.

Para solucionar estos problemas, Taylor desarrolló lo que luego se conoció como la O.R.T. (Organización Racional del Trabajo), con la cual pretendía sustituir los métodos empíricos por métodos científicos para alcanzar la eficiencia empresarial.

Para la Administración Científica, la gerencia deberá planear, los supervisores asistir a los operarios y estos últimos ejecutar las tareas. Sobre estas bases se formularon los principios de la Administración Científica.

males de las empresas segun taylor

El taylorismo y los principios de la Organización Racional del Trabajo

1. Análisis del trabajo y el estudio de métodos y tiempos

Para Taylor, la racionalización del trabajo de los operarios se basó en dos instrumentos: a) el análisis del trabajo y b) el estudio de métodos y tiempos. El propósito de ambos era:

  • Suprimir movimientos inútiles y/o reemplazarlos por otros más eficientes, de tal forma que se mejorara el rendimiento de la producción.
  • Adaptar las tareas al operario para que le resultara más fácil ejecutarlas y, al mismo tiempo, especializarlo en la tarea que realizara.
  • Distribuir mejor la carga laboral para que fuera más homogénea y no hubiera períodos de poco o mucho trabajo.
  • Facilitar el entrenamiento del personal.
  • Unificar y estandarizar la ejecución de las tareas.

El análisis del trabajo consistía en la división y subdivisión minuciosa de todos los movimientos necesarios para realizar una tarea. Para ello era necesario hacer una observación metódica y paciente de los mismos, para descartar los movimientos inútiles y analizar si los que servían podían simplificarse para minimizar el esfuerzo del operario y los tiempos de ejecución.

Por su parte, el estudio de métodos y tiempos consistía en cronometrar cuánto tardaba, en promedio, un operario en realizar una tarea. Luego, a ese dato se le adicionaban otros, como tiempos muertos, descansos, esperas, etc. De esta manera se podía establecer un “tiempo-patrón”, que permitía controlar los procesos de trabajo y mejorar la eficiencia del operario.

análisis y estudio de tiempos

2. Estudio de la fatiga humana

Para los tayloristas la fatiga humana era considerada como un reductor de la tan ansiada eficiencia, por tal motivo, buscaban la manera de disminuir el cansancio del trabajador para lograr que rindiera más y aumentará del tal forma sus niveles de producción. Si un operario se cansa menos, seguramente se enfermará menos, habrá menos accidentes, y habrá menos rotación de personal, entre otros aspectos.

Por lo tanto, para lograr esta reducción en la fatiga humana, dentro del análisis del trabajo que se hacía en el punto anterior se añadía:

  • Eliminar movimientos inútiles.
  • Que el operario realice su tarea de la manera más económicamente posible desde un punto de vista fisiológico.
  • Darle a las tareas una secuencia lógica y apropiada.
Estudio de la fatiga humana Taylorismo

3. División del trabajo y especialización del operario

Gracias al análisis del trabajo y al estudio de métodos y tiempos es que nace el concepto de división del trabajo y especialización del obrero.

La idea principal de la división del trabajo consiste en que una tarea grande sea subdividida en pequeñas mini tareas, únicas, predominantes y repetitivas, y que a cada operario se le asigne una de esas tareas.. Por lo tanto, ese trabajador, al estar haciendo siempre lo mismo, se especializará en dicha tarea y, cuanto más especializado esté, mayor será su eficiencia. Para Taylor y sus seguidores, los operarios tienen que hacer y no pensar o decidir.

Taylorismo y Fordismo

Este principio de la división y especialización de las tareas de los operarios condujo a lo que se conocería poco tiempo después con el nombre de producción en serie o línea de montaje. Henry Ford lo popularizó y mejoró en sus fábricas de automóviles, creando lo que se llamó Fordismo.

Este modelo, entre otras cosas, incluyó la mecanización y semiautomatización de los procesos y el uso de mano de obra poco calificada. Fue un modelo de producción pionero y revolucionario que, aggiornado, aún sigue vigente.

División del trabajo y Fordismo

4. Diseño de cargos y tareas

El Taylorismo definió cada uno de los siguientes conceptos de la siguiente manera:

Tarea: Es la menor unidad posible dentro de la unidad de trabajo. Es toda actividad ejecutada por alguien dentro de su jornada laboral.

Cargo: Es el conjunto de tareas ejecutadas de manera cíclica o repetitiva. El cargo puede tener más de un ocupante.

Departamento: Es el conjunto de cargos.

Para la Administración Científica, en el diseño de cargos se debe especificar su contenido, es decir, qué tareas se realizarán y qué métodos se utilizarán. Como es de suponer, se hacía énfasis en que las tareas fueran únicas, predominantes y repetitivas, buscando crear una metodología de trabajo que, al mismo tiempo, ayudara a un mejor control por parte de los supervisores.

Si bien esta simplificación de tareas puede parecer exagerada, los seguidores de Taylor la justificaban con los siguientes argumentos:

  • Al incorporar empleados con aptitudes mínimas y bajos salarios, se reducían los costos de fabricación. Al mismo tiempo, también disminuían los costos y tiempos de entrenamiento.
  • Se reducía la posibilidad de cometer errores, bajando las tasas de devoluciones por defectos y reduciendo los niveles de mermas.
  • Facilitaba la supervisión, permitiendo que el supervisor tuviera a cargo un mayor número de subordinados.
  • Aumentaba la eficiencia del trabajador.
Infografía sobre diseño de cargos y tareas

5. Hombre Económico

Este concepto creado por la Administración Científica dice que la motivación principal del hombre para trabajar es la necesidad del dinero (salario) para poder vivir y no pasar hambre. El hombre no trabaja porque le gusta, sino como medio de ganarse la vida a través de su sueldo.

Desde esta perspectiva, Taylor consideraba que si el trabajador sabía que podía ganar más dinero aumentando su producción, tendría un incentivo para esforzarse y alcanzar un mayor rendimiento. El dinero funcionaba así como una de las principales motivaciones para aumentar la productividad.

Hombre económico motivación y productividad

6. Incentivos salariales

Taylor creía que la remuneración basada en el tiempo (pagos por mes, por jornada o por horas) no estimulaba al operario a trabajar más, debido a su visión del hombre económico. Para incentivar al trabajador a producir más, proponía que se pagara por pieza producida de acuerdo con el patrón-tiempo, es decir, el tiempo necesario para que un trabajador realizara su tarea según la racionalización ya explicada.

Esto ayudaba también a solucionar el problema de la holgazanería del trabajador al que Taylor hacía referencia entre los males de las empresas que mencionamos al principio. Por lo tanto, para lograr que el trabajador produjera más, propuso pagar por pieza producida. De esta manera, su salario sería más alto cuanto mayor fuera su producción, lo que lo incentivaría a aumentar su rendimiento.

Incentivos salariales.

7. Condiciones de trabajo

Otra de las cosas que se detectaron en el Taylorismo es que la eficiencia no solo se lograba con una buena metodología de trabajo estandarizada y con incentivos salariales, sino que también dependía de las condiciones de trabajo. Estas debían garantizar el bienestar físico del operario y ayudar a reducir su fatiga.

Además, si el trabajador recibía un incentivo por producir más, las condiciones de trabajo debían ser adecuadas para que pudiera mantener un buen rendimiento y aumentar su producción sin que el cansancio o las dificultades del entorno afectaran su eficiencia.

Para lograrlo, había que:

  • Adecuar las herramientas e instrumentos de trabajo para minimizar el esfuerzo del operario y la pérdida de tiempo al realizar la tarea.
  • Distribuir las maquinarias y equipos para racionalizar la producción, reducir movimientos inútiles y mejorar la eficiencia.
  • Brindar un ambiente físico de trabajo adecuado, mejorando aspectos relacionados con el ruido, la iluminación, la ventilación, etc. Un ambiente confortable ayudaría a evitar que el nivel de eficiencia se redujera.
Infografía sobre condiciones de trabajo y taylorismo

8. Estandarización

Para el Taylorismo, la estandarización es una unidad de medida adoptada y aceptada comúnmente como criterio. Los patrones representan el criterio deseado y están siempre relacionados con el resultado que se espera alcanzar. 1

Por lo tanto, había que aplicar patrones y formas de trabajo establecidas, utilizando métodos científicos. De esta manera, se lograría una mayor uniformidad en la ejecución de las tareas y se reducirían las diferencias en la forma de trabajar de cada operario.

La estandarización también permitía establecer una forma de trabajo considerada como la más eficiente, que pudiera ser aplicada por los distintos trabajadores y utilizada como referencia para controlar los resultados.

Infografía sobre estandarización y taylorismo

9. Supervisión funcional

Taylor propuso que cada área especializada debía tener su supervisor especializado en dicho sector, en otras palabras es la división y especialización del trabajo trasladada a los supervisores. Por lo tanto, deberá existir un supervisor por funciones específicas, que sólo tenga injerencia en las mismas, en vez de un supervisor general que controle todos los sectores al mismo tiempo.

La supervisión funcional buscaba que cada supervisor pudiera concentrarse en una tarea específica y aportar sus conocimientos técnicos, mejorando el control y la eficiencia del trabajo. De esta manera, un operario podía recibir indicaciones de distintos supervisores, cada uno especializado en un aspecto diferente de su actividad.

La propuesta de Taylor dividía así las responsabilidades de supervisión para evitar que una sola persona tuviera que conocer y controlar todos los aspectos del trabajo. La especialización no quedaba limitada a los operarios, sino que también alcanzaba a quienes tenían la función de supervisarlos.

Infografía de supervisión funcional taylorista

Críticas al taylorismo

A pesar de sus importantes aportes a la administración, el Taylorismo también recibió críticas. Con el paso del tiempo, distintos autores cuestionaron algunos aspectos de su propuesta y señalaron varias limitaciones de la Escuela de Administración Científica.

Entre las principales críticas se encuentran:

  • Se limitó casi únicamente a las tareas, y a los cargos y funciones del sector productivo (operarios).
  • Se le dio poca importancia al factor humano, llegándola a llamar sarcásticamente “Teoría del hombre máquina”. La superespecialización que se buscaba en el trabajo del hombre llegaba al punto de querer robotizarlo.
  • Suponían que los operarios eran entes pasivos, vagos, y sin iniciativa.
  • Sus principios carecieron de comprobaciones científicas.
  • Solamente tuvieron en cuenta al sector productivo, pero no analizaron ni estudiaron otros sectores importantes, como el financiero o el comercial. Asimismo, también se limitaron a estudiar a la organización formal, sin tener en cuenta a la informal.
  • Es solo un enfoque normativo y prescriptivo, es decir, muestra cómo debería funcionar una organización a través de sus principios, en vez de explicar su funcionamiento.
  • Solo tiene en cuenta lo que sucede dentro de la empresa, sin considerar los factores externos que influyen en el comportamiento de las mismas.
Críticas al Taylorismo

Conclusiones finales

El Taylorismo provocó una verdadera revolución en el incipiente mundo industrial posterior a la Revolución Industrial y, con el tiempo, trasladó sus ideas al pensamiento administrativo de todo tipo de organizaciones.

El Taylorismo fue pionero en el estudio de las metodologías de trabajo y en la búsqueda de formas de mejorarlas. También creó patrones de trabajo para estandarizar las tareas, estudió cómo reducir los costos de fabricación y propuso los incentivos salariales, entre otros aportes.

Sin embargo, como vimos, Taylor y sus seguidores fueron objeto de duras críticas. Estas limitaciones no quitan que la Escuela de Administración Científica sea considerada la primera escuela o teoría dentro del pensamiento administrativo moderno.

Al mismo tiempo, surgió la Escuela de Administración Industrial, cuyo principal exponente fue Henri Fayol. Si bien ambas teorías tienen puntos en común y también presentan visiones contrapuestas, juntas conforman lo que hoy se conoce como Teoría Clásica de la Administración.


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Notas
  1. Teoría General de la Administración, I. Chiavenato, segunda edición, pag 55, Mc. Grow Hill