
Pensá en tu cole: ¿quién es el dueño? Puede ser un colegio del Estado al que vas gratis, o uno privado, que tiene un dueño y donde pagás una cuota. Los dos te ofrecen el mismo servicio —enseñarte—, pero ¿qué diferencia realmente a una empresa pública de una privada, más allá de quién es el dueño?
En este artículo de Ensamble de Ideas te contamos qué otras diferencias hay entre las empresas públicas y privadas.
Diferencias entre empresas públicas y privadas
Propiedad del Capital
Empresas públicas: también conocidas como empresas estatales, son aquellas cuyo capital pertenece al Estado, ya sea nacional, provincial o municipal. El Estado puede ser el propietario de todo el capital o tener una participación que le permita ejercer el control de la empresa. Por ejemplo, el Banco de la Nación Argentina (Banco Nación) es una empresa estatal cuyo propietario es el Estado nacional.
Empresas privadas: el capital pertenece a particulares, que pueden ser una o varias personas, socios, inversores, accionistas u otras empresas privadas. Estos propietarios son quienes, de acuerdo con la forma jurídica de la empresa, participan en las decisiones y asumen los riesgos de la actividad. Los ejemplos de empresas privadas son muchísimos: van desde el bar de la esquina hasta grandes corporaciones multinacionales como McDonald’s.
Hay también empresas en las que participan tanto el Estado como particulares. Son las llamadas empresas mixtas. Por ejemplo, YPF S.A. tiene al Estado Nacional como principal accionista, con el 51 % del capital, mientras que el resto de las acciones se encuentra distribuido entre distintos accionistas y cotiza en los mercados de valores. Esta participación estatal mayoritaria permite al Estado mantener el control de la empresa.

Objetivos y misiones
Ahora que ya sabemos quién es el dueño, podemos preguntarnos otra cosa: ¿para qué existe la empresa? Es decir, ¿qué busca conseguir y qué objetivos tiene?
Empresas públicas: además de buscar resultados económicos, pueden tener objetivos relacionados con el interés público. Por ejemplo, prestar un servicio considerado importante para la población, desarrollar una actividad estratégica para el país o facilitar el acceso a determinados bienes y servicios. Tienen una misión orientada a proporcionar servicios esenciales y satisfacer las necesidades de la comunidad.
Esto no quiere decir que una empresa pública no pueda buscar ganancias. También puede vender productos o servicios, generar ingresos y buscar ser rentable. Lo que cambia es que, además del resultado económico, puede tener que cumplir otros objetivos relacionados con las necesidades de la sociedad.
Empresas privadas: se dedican a alguna actividad económica, ya sea primaria, secundaria, terciaria o cuaternaria, ofreciendo productos o servicios que buscan satisfacer las necesidades de sus clientes.
Su objetivo principal es maximizar sus ganancias, es decir, obtener la mayor cantidad de beneficios económicos posible para sus propietarios, socios o accionistas. Para conseguirlo, pueden proponerse diferentes objetivos: aumentar las ventas, conseguir nuevos clientes, desarrollar productos, crecer, reducir costos, incorporar tecnología o ganar participación en el mercado.
Esto no significa que una empresa privada no pueda tener además objetivos sociales, ambientales o relacionados con la comunidad. También existen organizaciones privadas sin fines de lucro, como Cáritas o Greenpeace, que no tienen como objetivo repartir ganancias entre sus propietarios, sino justamente promover una acción social específica por la cual fue creada.

Control y Regulación
Una empresa no puede hacer lo que quiera simplemente por ser pública o privada. Todas deben cumplir las leyes y normas que establece el Estado, aunque los controles pueden variar según el tipo de empresa y la actividad que realiza.
Empresas públicas: están sujetas a las leyes y regulaciones que corresponden a cualquier empresa y, además, pueden tener controles específicos por parte del Estado, ya que este es su propietario. Estos controles buscan verificar que la empresa funcione correctamente, cumpla con sus objetivos y administre adecuadamente los recursos que tiene a su cargo.
Empresas privadas: también deben cumplir las leyes y regulaciones establecidas por el Estado. Esto es especialmente importante cuando prestan servicios públicos o actividades de interés para toda la sociedad. Por ejemplo, una empresa privada de transporte público puede estar sujeta a controles sobre las tarifas, la seguridad y la calidad del servicio, aunque sus propietarios sean particulares.
Además, las empresas privadas compiten en el mercado con otras empresas. Esta competencia puede hacer que tengan que mejorar sus precios, productos, servicios y eficiencia para atraer y conservar clientes.
Gestión
La gestión es la forma en que se administra la empresa y se toman las decisiones para alcanzar sus objetivos. En este aspecto, también encontramos algunas diferencias entre las empresas públicas y privadas.
Empresas públicas: suelen estar a cargo de funcionarios o directivos designados de acuerdo con los mecanismos establecidos por el Estado. Estas personas son responsables de administrar la empresa teniendo en cuenta sus objetivos, las políticas públicas y las normas que debe cumplir. La gestión de las empresas estatales puede estar sujeta a procesos y procedimientos establecidos, especialmente cuando involucra recursos públicos.
Empresas privadas: son gestionadas por sus propietarios, socios, accionistas o los administradores que estos designen. La gestión busca alcanzar los objetivos de la empresa y, principalmente, maximizar sus ganancias. Los propietarios y administradores tienen autonomía para tomar decisiones estratégicas y operativas que impulsen el crecimiento y la rentabilidad de la empresa. La forma de gestionar puede ser muy diferente según el tamaño, la actividad y la organización de cada empresa.
Estructura
La forma en que se organiza una empresa también influye en cómo se trabaja y se toman decisiones. Por eso, la estructura puede ser diferente entre una empresa pública y una privada.
Empresas públicas: suelen tener una estructura más jerárquica y procedimientos más formales y centralizados. Esto se relaciona con las normas, controles y mecanismos que deben seguir por su vinculación con el Estado. En muchos casos, su organización puede asociarse con el modelo de burocracia desarrollado por Max Weber, basado en una estructura jerárquica, funciones definidas, reglas y procedimientos formales.
Empresas privadas: pueden tener estructuras más flexibles, especialmente cuando necesitan adaptarse rápidamente a los cambios del mercado. Sin embargo, esto depende mucho del tamaño y de la actividad de cada empresa: no es lo mismo la estructura de un pequeño comercio que la de una gran corporación multinacional.
Además de la estructura formal que aparece en los organigramas, dentro de las empresas también se forman grupos informales. Son grupos de personas que se relacionan espontáneamente por amistad, intereses comunes o afinidad, más allá de los cargos que ocupan. Estos grupos pueden influir en la comunicación, el ambiente de trabajo y la forma en que se realizan las tareas.
Algunas grandes empresas privadas incluso buscan favorecer este tipo de relaciones creando espacios de descanso, juegos, cafeterías o lugares para compartir dentro del lugar de trabajo. Empresas tecnológicas como Google, por ejemplo, son conocidas por incorporar espacios destinados al descanso y la interacción entre sus empleados.

De esta manera, una empresa puede tener una estructura formal con cargos, áreas y niveles jerárquicos claramente definidos y, al mismo tiempo, contar con relaciones y grupos informales que también influyen en su funcionamiento.
Acceso a Recursos y Financiamiento
Para funcionar, todas las empresas necesitan recursos y dinero. La diferencia está, entre otras cosas, en de dónde pueden obtenerlos y cómo se financian.
Empresas públicas: pueden obtener recursos de los ingresos que generan por la venta de sus productos o servicios y, cuando corresponde, recibir fondos del Estado. Estos recursos forman parte del gasto público, por lo que deben estar contemplados dentro del presupuesto correspondiente.
En Argentina, el Presupuesto Nacional establece cómo se prevén utilizar los recursos públicos durante el año. El Poder Ejecutivo presenta el proyecto de presupuesto y el Congreso de la Nación lo analiza, modifica y aprueba. Cuando se destinan fondos públicos para determinadas empresas estatales, estos recursos deben estar contemplados dentro de ese esquema presupuestario.
El financiamiento público puede permitir realizar inversiones importantes y proyectos de largo plazo, pero también significa que se están utilizando recursos públicos, por lo que su administración debe estar sujeta a controles y rendición de cuentas.
Empresas privadas: se financian principalmente con los ingresos que obtienen de sus ventas, los aportes de sus propietarios o socios y distintas fuentes de financiamiento, como préstamos bancarios o inversiones de particulares y otras empresas.
También pueden incorporar nuevos inversores a cambio de una participación en la propiedad de la empresa. En estos casos, quienes aportan capital esperan obtener beneficios si la empresa crece y genera ganancias.
En general, las empresas privadas deciden cómo utilizar sus recursos de acuerdo con sus objetivos y estrategias, aunque siempre deben cumplir las normas financieras, impositivas y comerciales que correspondan.

Toma de Decisiones y Flexibilidad
La forma en que se organiza y se administra una empresa también influye en cómo se toman las decisiones. Según quién sea su propietario y las normas que deba cumplir, este proceso puede ser más o menos flexible.
Empresas públicas: pueden tener procesos de toma de decisiones más largos y formales. Algunas decisiones pueden estar sujetas a regulaciones, controles, revisión de distintos organismos y procedimientos administrativos. Esto busca garantizar el cumplimiento de las normas, los objetivos de la empresa y, cuando corresponde, el correcto uso de los recursos públicos.
Empresas privadas: suelen tener mayor autonomía para tomar decisiones estratégicas y operativas, ya que sus propietarios y administradores pueden decidir con mayor rapidez sobre cuestiones relacionadas con el funcionamiento de la empresa. Esto les permite adaptarse a los cambios del mercado, aprovechar oportunidades y modificar sus estrategias buscando maximizar las ganancias.
De todos modos, la velocidad para tomar decisiones también depende del tamaño y la estructura de cada empresa. No es lo mismo un pequeño comercio donde decide directamente su dueño que una gran multinacional donde una decisión puede tener que pasar por varios niveles de autorización.
En general, aunque no siempre es así, suele decirse que las empresas públicas son más centralizadas que las privadas. Este concepto de centralización y descentralización lo podés ver ampliado en otro post de Ensamble de Ideas: Descentralización versus Centralización.
Responsabilidad y Rendimiento
Toda empresa tiene que responder por lo que hace, pero no ante los mismos actores ni con los mismos criterios.
Empresas públicas: son responsables ante el público y ante el gobierno. Tienen que demostrar la eficiencia y responsabilidad en el buen uso de los recursos públicos, y esa responsabilidad está centrada en la prestación de servicios esenciales y en el cumplimiento de misiones de interés público.
Por eso sus resultados no se miden solo en números: se evalúan también por su contribución a la sociedad y por su capacidad de satisfacer las necesidades de la comunidad. Un hospital público, por ejemplo, rinde cuentas por la cantidad de gente a la que llega y por la calidad de la atención.
Empresas privadas: son responsables ante sus accionistas, que esperan un rendimiento financiero positivo y la maximización de las ganancias. Esto las impulsa a operar con eficiencia y a buscar constantemente oportunidades para aumentar su rentabilidad. Acá la responsabilidad está estrechamente vinculada a la propiedad de la empresa y a la generación de valor para quienes invirtieron en ella: si una empresa privada no da resultados, sus dueños o accionistas son los primeros en notarlo y en exigir cambios.
En Argentina, la responsabilidad de los socios —según el tipo de sociedad— está regulada por la Ley General de Sociedades Comerciales (Ley 19.550), que establece claramente los alcances y responsabilidades de quienes dirigen la empresa ante el resto de los socios.

Otras diferencias importantes
Además de todo lo anterior, hay otros aspectos donde también se nota la diferencia entre una empresa pública y una privada.
Con respecto a la relación con los trabajadores, las empresas públicas suelen ofrecer mayor estabilidad laboral: el ingreso se rige por escalafones y concursos, y los despidos son mucho más difíciles de llevar adelante que en una empresa privada. En cambio, las empresas privadas tienen más rotación de personal, pero también más margen para pagar mejores sueldos o crecer rápido dentro de la empresa cuando el negocio funciona bien.
Por otro lado, en cuanto a la innovación y adaptación tecnológica, las empresas públicas pueden tardar más en incorporar cambios, por los mismos procesos formales y de control que vimos en “Gestión” y en “Toma de decisiones y flexibilidad”. En cambio, las empresas privadas suelen adoptar nuevas tecnologías más rápido, porque compiten entre sí y necesitan diferenciarse para no perder clientes.
Por último, en cuanto al impacto que tienen en la sociedad, las empresas públicas tienden a garantizar un acceso más parejo a sus servicios, aunque a veces eso implique una calidad más limitada por la cantidad de gente a la que tienen que llegar. Las empresas privadas, en cambio, pueden ofrecer un servicio de mayor calidad, pero solo a quien puede pagarlo, lo que en algunos casos puede profundizar la brecha entre quienes acceden a un servicio y quienes no.
Conclusiones
Entender esta diferencia no es solo un tema de examen: te sirve para leer noticias sobre privatizaciones o estatizaciones, para elegir dónde te conviene trabajar según lo que buscás, o para entender por qué un trámite en una oficina pública tarda tanto más que uno en una app privada. Ahora que tenés el panorama completo de propiedad, objetivos, control y financiamiento, podés reconocer estas diferencias en cualquier empresa que se te cruce.
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